Debemos reconocer que la publicación National Geographic, debe en gran medida su reconocimiento a los fotógrafos que laboran en ella, y que hacen realidad las páginas que nos muestran paisajes, lugares, animales, gente, muchos de nosotros jamás llegaremos a conocer.
Sin duda alguna, el trabajo de los fotógrafos en la National Geographic, es vital ya que el texto o reportaje escrito, no bastaría para describir lo que a través de una cámara se logra captar, este equipo está compuesto por James Stanfield, Michael Nichols, Chris Johns, Sam Abell, .
Citando a uno de ellos y reafirmando lo anterior: ….”la mente debe de ver antes de poder creer”… Nuestra percepción del mundo y el conocimiento del mismo, se adquiere a través del sentido de la vista. Hasta la sabiduría popular lo señala en un claro dicho “una imagen dice más que mil palabras”; En la actualidad no nos basta leer sobre un lugar fantástico, o gente maravillosa, o el animal más exótico sobre la faz de esta tierra, sino hay una imagen que soporte lo leído.
Conforme corre el documental sobre los fotógrafos, narra no sólo el estilo con el que conducen su trabajo, sino también lo ignorado por el lector y resto, esto es la labor que hay detrás de una “buena fotografía”. Damos por hecho, que las imágenes impresas en un papel, son producto de un sencillo click en la cámara. Jamás pensamos y mucho menos nos cuestionamos que hay detrás, todos ellos han tenido que pasar frío, luchar contra idiomas, costumbres, culturas distintas de las suyas, y que decir de las inclemencias del clima o de la naturaleza, como cruzar fangos, ríos, caminos no recorridos por el humano, sentir cientos de picaduras de mosquitos, la indiferencia de las personas o un simple no, y todo para lograr la toma perfecta, aquélla que quizás logre la portada en una publicación de su casa National Geographic.

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